Citroen Traction Avant

El proyecto que da origen al modelo, fue confiado a André Lefèbvre.

La carrocería es obra del escultor italiano, Flaminio Bertoni, que realizaba sus primeros trabajos en el automóvil.

El “tándem” Lefèbvre–Bertoni volvería a rodar unos años después para concebir el dos caballos.

Fue el primer vehículo de gran serie realizado sobre una carrocería autoportante.  Sistema que el chasis y la carrocería constituyen una unidad inseparable. Esto permitía una importante reducción del peso del vehículo y un aumento en la estabilidad del coche al rebajar la altura y por tanto el centro de gravedad. Debido a su sistema de producción las pinturas anticorrosivas pasaron a adquirir una importancia preponderante en la construcción de automóviles.

En junio de 1938 se lanza una versión más potente, con un motor de seis cilindros, bautizada 15 Six. El modelo se convierte en un potente rutero que adquiere fama de vehículo rápido y cómodo.

Los Citroën Tracción eran de línea muy moderna para entonces. En España popularmente se les conoció por el apodo de “pato”, por la semejanza que con el animal tenían al ser bajos y “espatarrados”.

La Segunda Guerra Mundial hace suspender la producción de dicha versión, que regresa al mercado en 1946, una vez finalizada la guerra.

La incorporación en 1952 de una tapa de maletero, al que se incorpora la placa de matrícula, confiere al modelo una mayor capacidad y una estética más acorde con los tiempos.

Las últimas unidades recibieron una suspensión hidráulica como paso previo a la montada en el Citroën DS, que sería su sustituto.

Entró en la historia el 25 de julio de 1957, tras haberse fabricado 759.123 unidades de diversas versiones a lo largo de 23 años.

La importancia del “Tracción delantera” de André Citroen no sólo radica en el hecho de ser el primer coche que incorporó algunas de las características punteras fundamentales del mundo de la automoción de 1934, sino también porque fue el primer coche producido en serie que lo hizo.

Contaba con tracción delantera, carrocería monocasco, barras de torsión y un motor con válvulas en cabeza y cilindros lubricados, todos ellos avances técnicos que André Citroen había observado en los coches procedentes de Estados Unidos y Europa. Producir un coche así era una aventura muy arriesgada y, a pesar de que tras el Salón del Automóvil de París de 1934 recibió varios encargos rentables, el dinero que hubo que invertir llevó a la empresa a la quiebra. André Citroen tuvo que dejar su propia empresa y murió seis meses después, sin poder ver el futuro de su ingenio y los más de 12 modelos que se construirían en su nombre durante los siguientes 22 años.

Modelo 11 — 1.911 cm³ ohv, 4 cilindros. Potencia máxima: 46 HP a 3.800 rpm.

  • Transmisión: 3 velocidades, las dos superiores sincronizadas.
  • Suspensión: Delantera: independiente con trapecios articulados y barras de torsión. Trasera: eje rígido con barras de torsión y amortiguadores telescópicos hidráulicos.
  • Dirección: De piñón y cremallera.
  • Frenos: De tambor hidráulicos en las cuatro ruedas.
  • Neumáticos y Ruedas: Michelin Superconfort 150/40 (para el estándar) ó 160/40 (batalla grande). Desde enero de 1938, 156/40 ó 185/40 sobre llantas Pilote.
  • Prestaciones: Vel. punta de la berlina: 136 km/h (aprox.).
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